El robo del lechón

Pastor Daniel Santos
Pastor Daniel Santos
Pastor fundador y presidente de New Family Iglesia desde noviembre de 2019.

Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo el que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.

Lucas 11:9-10

Esta historia sucedió en el rancho.


Alfredo criaba cerdos y tenían un trato con los habitantes de la ciudad en que vivía:
los residentes le ayudarían en la alimentación de los animales, y en la masacre, los cerdos serian divididos.

La mitad se quedaba con él y la otra mitad se dividía entre la comunidad.


Un día, sin embargo, pensando que la gente se beneficiaba de ese acuerdo, Alfredo estaba pensando en una forma de no dividir un cerdo enorme, el cual había tratado con cuidado y que estaba a punto de ser sacrificado.



Ante este dilema, decidió confiar en su compadre:

– La gente trajo la comida para dar al cerdo, que subió de peso y está muy gordo, yo prometí que repartiría la bestia, pero no estoy dispuesto a compartir este hermoso lechón.
 – reveló el creador, que apunta a un cerdo gordo.


– Haga lo siguiente:
Mata el cerdo, toma su parte y pone la otra colgando en la carnicería.

Por la noche, cuando no haya nadie en la calle, ve allá y roba el lechón.

Al día siguiente, cuando se le pregunte, se sorprenda y muestra compasión a la gente, que por desgracia perdió a su parte del cerdo.

– Aconsejó su compadre.
– ¡Buena idea!

Y así lo hizo: el cerdo sacrificado y se dividió en dos partes.

Su mitad hizo muchas salchichas, y la mitad de los residentes colgó en la carnicería, como se había acordado.

Sólo que por la noche, quien vino a robar el cerdo fue su compadre.

-Cuando el granjero vino la sorpresa:

El cerdo había sido robado.

Al día siguiente, él estaba realmente tan sorprendido por la desaparición del animal como toda la ciudad.

Insatisfecho con el hecho, y sin poder hablar con nadie, se dirigió a su compadre para lamentar.


– Compadre, sabe que colgué la carne del cerdo na carnicería, como usted me aconsejó, y no es que alguien robo el animal antes de mi.

¡Ayer, cuando llegué a robar, ya no tenía ningún cerdo!

– Desahogo el.
– Así es, mi amigo.

Para todos habla lo mismo.

– Dijo el hombre.
– ¡Pero usted no entiende!

¡El cerdo fue robado de verdad!

– Dijo el desesperado.

– Yo sé que robaran, compadre.
Y lo se muy bien!
– Respondió el compadre con una sonrisa.


Y así fue la historia.

El criador de cerdos fue finalmente capturado por sus propias mentiras y sufrió el daño, ya que los de la ciudad se reunieron y le pidieron que diera su parte del cerdo, porque el tenia la culpa de la desaparición de la otra mitad.

El quiso actuar de mala fe, para se salir bien, y al final se quedo sin nada.

La Biblia enseña que el diablo es el padre de la mentira, y los que prefieren vivir según sus reglas siempre se dan mal.

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SALMOS 116:12

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